Desencanto femenino tras charla erotica

El desencanto en la vida te llega cuando creías una cosa y la realidad es otra. Tras una charla erotica con un ligue que me surgió de una App de citas para encontrar pareja, se me vino el mundo abajo. Lo cierto es que esa aplicación que encima pagan los chicos, yo no pago, no vale para nada la verdad. A mí no me gusta mucho la verdad, se llama Meetic y tiene más perfiles falsos que el Quien es Quien. Pero bueno, llegados aquí contaré brevemente, lo que creía que era y lo que soy realmente.

En la vida real, o al menos en la vida que yo creía más real, soy una mujer madura espectacular. De esas que hasta los chicos más jóvenes, muy jóvenes que podrían ser mis hijos, se dan la vuelta cuando a su lado paso por la acera. Una mami en toda regla, una … milf como dicen ellos, una vecina que te gustaría que pidiera algo más que tomate o esa cajera aburrida de la vida y malhumorada que vuelve a casa despechada. Soy todo eso y más. Con muy buenos atributos que Dios me ha concedido y con una piel más que tersa como la de una fresa. O mejor, una cereza.

Madura espectacular se viene abajo en charla erotica particular

Es así como tras un chat privado entre este desconocido y yo, todo escrito por supuesto, pasamos a hablar por teléfono. Ya ves qué tontería supuse yo, que atraigo más que un imán. Pensé esto es pan comido, un teléfono el mío, casi como si fuera un número erótico, porque todo ese chat escrito ya se había convertido en una charla erótica.

De este modo pasamos a una conversación telefónica. Lo cierto es que nunca me creí tan venida a menos como hablando al teléfono. Él lo había intuido tímido y algo retraído, pero cuando escuché su voz, me redujo a la mínima expresión. Todas mis fotos sensuales que tenía en la app de citas Meetic se habían quedado atrás, al no saber qué decir ni cómo expresarme.

El desencanto femenino me vino al verme incapaz para al menos llevar esta llamada erótica por donde tenía que ir. No sabía cómo seducir al teléfono.

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Trabajar en linea erotica debe ser difícil pensé

Trabajar en linea erotica debe ser de lo más difícil que se pueda encontrar una mujer. Porque al menos yo que me creía con extrema seguridad en mí misma, con mi imponente físico y mis maneras que no necesitaban ni abrir la boca. Pero aquí, en una charla erotica, tenía más bloqueo que el estrecho de Ormuz.

No le seduje para nada, yo que hace tiempo incluso fui profesora de primeria, o era primaria,  que sé yo, ya ni me acuerdo quizá sea una metátesis. Y la fluidez lingüística antes, la tenía por la mano. Sin embargo, en el momento de pasar al erotismo telefónico, no pude. No puedo, no puedo…  me decía mi menete. A él se le notaba más entrado en materia, mis continuos balbuceos, dudas, repeticiones y lo peor de todo, ese tono de colegiala asustadiza, hicieron de mí una diva madura sin expresión.

Todo mi pecho grande que gusta al más pintado, esa madre a la que te gustaría follar cuando la ves pasar. Aquí con solo mi voz y mi entonación con palabras por bandera, era completamente ineficiente. Lo noté y pero más lo notó él. Por eso, no tuve más contacto con este ligoteo sin goteo.

Qué difícil debe ser trabajar en linea erotica particular o qué se yo, un teléfono amateur para una madura sin algo que meter.